martes, 9 de diciembre de 2014

Estudio de caso: Control Biológico Clásico

Estudio de caso: Control Biológico Clásico

Introducción de parasitoides para el control de la mariposa de la col

Traducido de:
Van Driesche R. 2007. Introduction of Parasitoids to Control the imported Cabbageworm. In: Biological Control. A Global Perspective, Edited by: C. Vincent, M. S. Goettel and G. Lazarovits. CAB International. Págs. 20-27.

La mariposa de la col
Pieris rapae es una mariposa europea que infesta coles y otros cultivos de crucíferas. Invadió regiones templadas alrededor del mundo, llegando a Canadá en 1860 y rápidamente se convirtió en una de las plagas más comunes en las regiones templadas de América del Norte. Debido al impacto altamente visible de la alimentación de la larva, es necesario aplicar medidas de control en cultivos comerciales y jardines, ocasionando que el manejo de esta plaga haya sido extensamente investigado. Mientras que grandes poblaciones de esta plaga se asocian a cultivos, números más pequeños sobreviven en áreas más grandes en crucíferas nativas o introducidas en áreas perturbadas. A diferencia de especies nativas de Pieris en el noreste de Estados Unidos, P. rapae no vuela a hábitats forestales sombreados, si no que permanece en hábitats soleados como prados, bordes de carreteras y riveras no forestales.
Esfuerzos en control biológico
Debido al daño causado por las larvas de  P. rapae, los esfuerzos para reducir su densidad mediante el control biológico clásico inició poco después de que la plaga invadió a los Estados Unidos y fueron repetidos más tarde en otros países. Estos esfuerzos proporcionan varias lecciones importantes de cómo debe implementarse el control biológico clásico. Este capítulo se enfoca en tres puntos principales: (i) ¿funcionó el proyecto? ¿hay pruebas de que la densidad de la plaga se redujo?; (ii) ¿los parasitoides introducidos  contra Pieris rapae dañan a las poblaciones nativas de mariposas?; y (iii) si el proyecto se realizara hoy, ¿se seleccionarían las mismas especies de parasitoides para ser introducidas, y en qué lugares de origen se colectarían?. La respuesta a estas preguntas ayudaría a realizar un mejor trabajo en proyectos futuros de control biológico. Mi participación en el proyecto abarcó el periodo de investigación de 1985 a 2005 e incluyó una participación tanto en el proyecto de control biológico de Pieris rapae (Se introdujeron de China poblaciones de un parasitoide solitario de larvas, como se discute más adelante) y la investigación del impacto potencial en el campo de los parasitoides introducidos en mariposas nativas.
Cuatro especies de parasitoides fueron liberados en América del Norte contra P. rapae. Dos bracónidos que atacan a larvas jóvenes: Cotesia glomerata y Cotesia rubecula. Un Pteromálido que parasita a pupas: Pteromalus puparum, y un parasitoide de huevos: Trichogramma evanensces. Las primeras tres se establecieron ampliamente. Con la utilización de una o más de estas especies el control biológico clásico de P. rapae fue intentado en Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Bermuda y Filipinas. C. glomerata también fue liberada en Chile en los años 70s, contra Pieris brassicae. Aunque C. glomerta liberada en Chile tuvo consecuencias dañinas en mariposas no sujetas a control, me limito a discutir los esfuerzos dirigidos  contra P. rapae, principalmente en Estados Unidos y Nueva Zelanda.
Cuando el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) decidió intentar el control biológico de P. rapae en los años 1880s, los entomólogos seleccionaron el parasitoide gregario de larvas C. glomerata (anteriormente Apanteles glomeratus) como el primer enemigo natural a ser importado. Después de algunos esfuerzos infructuosos, el material traído de Inglaterra fue establecido en 1884 cerca de Washington, DC. En Europa C. glomerata es un parasitoide de P. barssicae que ocasionalmente ataca a P. rapae. Consecuentemente, no fue una buena opción para el objetivo que se perseguía. Sin embargo, el gregarismo, la cantidad de huevos depositados (más de 50) por hospedero de primer y segundo instar, el estado de hospedero preferido y el número grande de cocones por larva al emerger del quinto instar de P. rapae probablemente atrajeron la atención para esta especie como un agente candidato. El estatus de C. rubecula como el parasitoide de P.  rapae más especializado pareció haber sido pasado por alto en este estado del proyecto. Los hospederos en campo de C. glomerata incluyen a Pieris napi en Gran Bretaña, Japón y Noreste de Estados Unidos. Otros hospederos de campo conocidos son Pieris protodice, Pieris melate y Aporia crataegi, y en Chile, Tatochila autodice blanchardi y Tatochila mercedis mercedis. Bajo condiciones de laboratorio, Pieris virginensis es un hospedero apropiado.
En contraste a C. glomerata, C. rubecula es un parasitoide solitario, más especializado en P. rapae en Euroasia, incluyendo China. La cual mata larvas hasta de cuarto instar. El interés por esta especie en Norteamérica inició cuando se descubrieron poblaciones introducidas en Columbia Británica en los años 1960s. Esta raza, la primera de tres  introducidas  a los Estados Unidos, fue liberada en Missouri, Nueva Jersey, Carolina del Sur y Ontario. En Missouri no se estableció, pero pudo haberse establecido en Ontario. Este pobre establecimiento registrado se debió a  una respuesta inadecuada a la inducción de diapausa en la cepa de Columbia Británica. Para intentar resolver este problema se colectaron C. rubecula en áreas de Europa con un clima continental, donde la latitud y el clima de invierno fueran más o menos similares a las partes más frías del este de Estados Unidos. Una segunda sepa fue obtenida de la antigua Yugoslavia y se liberó en Missouri, Virginia y Ontario. Esta fue recobrada en Virginia en 1988 pero aparentemente murió debido a hiperparasitismo. En 1993, C. rubecula, de origen incierto fue encontrada como el parasitoide dominante de P. rapae en Quebec. De 1988 a 1993 se colectaron ejemplares de C. rubecula provenientes de Beijing, China, región con características climáticas más semejantes al este de Norteamérica que aquellas del oeste de Europa, y fueron liberadas en Massachusetts, Connecticut y Rhode Island en 17 localidades, en las cuales se establecieron fácil y rápidamente y se auto propagaron.
La opción del uso de C. rubecula contra P. rapae fue mucho mejor justificada que C. glomerata, en base al conocimiento del rango de hospederos en campo, el cual es limitado para P. rapae. Sin embargo, en pruebas de laboratorio C. rubecula oviposita y se desarrolla exitosamente en otras especies, incluyendo a P. virginiensis, P. napi y P. brassicae; aunque en la práctica, en condiciones de campo no utilizó a estos hospederos.
Los otros dos parasitoides liberados contra P. rapae en América del Norte –P. puparum y T. evanescens- tuvieron poco impacto y se comenta brevemente sólo para mayor abundamiento. P. puparum es nativa de Norteamérica, habiéndose registrado en Canadá en 1844. Es un parasitoide polífago de pupas que ataca a lepidópteros de varias familias. Debido a su naturaleza polífaga, esta especie no fue una buena opción como agente de control biológico. Sin embargo, en América del Norte su introducción accidental no tuvo consecuencias prácticas debido a que ya estaba presente. Desafortunadamente,  se convirtió en parte de la fórmula para las liberaciones contra P. rapae y fue introducida deliberadamente más tarde a Nueva Zelanda, Australia y Bermuda. Se registraron porcentajes de parasitismo relativamente altos (33-64%) de pupas de P. rapae por P. puarum en cultivos de coles sin aspersión de insecticidas en Virginia, Nueva Zelanda y Australia (33-36%), pero no se midió el impacto de este parasitismo.
El otro parasitoide liberado contra P. rapae en Norteamérica fue T. evanescens, el cual aparentemente se estableció en California y Missouri. Esta especie podría ser importante, ya que en China es un parasitoide nativo común de huevos de P. rapae. Sin embargo, no se realizaron estudios de sus efectos sobre P. rapae y otras especies no objetivo.
¿Fueron controladas las plagas?
La pregunta más básica en un programa de control biológico clásico –fue controlada la plaga?- puede ser la más difícil de contestar. Los Métodos para hacer tales determinaciones se reducen a comparar la densidad de las plagas en las parcelas donde se liberaron los enemigos naturales con aquellas en las cuales no se hicieron estas liberaciones; o bien, construyendo tablas de vida para las plagas y ver cuál es el papel que parece jugar el enemigo natural en la tabla de vida. El mejor momento para usar el primer método es cuando un enemigo natural nuevo es introducido por primera vez. Para C. glomerata en América del Norte, en la década de 1880s no se realizó ningún esfuerzo para hacer una evaluación de este tipo. Los muestreos de parasitismo de C. glomerata en Massachusetts previo a la introducción de C. rubecula en 1988 registraron niveles altos de parasitismo, 60 a 80% de larvas parasitadas en cultivos de col sin aspersión de insecticidas. Los estudios de tablas de vida confirmaron que este parasitoide fue un factor de mortalidad importante, pero el nivel de control proporcionado no fue suficiente por si sólo para la producción comercial del cultivo. Aunque no se había realizado ninguna evaluación del impacto de C. rubecula en P. rapae en Norteamérica, estudios conducidos en Nueva Zelanda al mismo tiempo de la introducción del parasitoide demostraron con claridad que C. rubecula disminuyó significativamente la densidad del quinto instar larval de P. rapae. El parasitismo en parcelas con C.  rubecula fue superior al 70% y la densidad del quinto instar larval de P. rapae en la cosecha se redujo en 85%, de 1.65 larvas por planta en las parcelas testigo a solamente 0.25 reduciendo ampliamente el daño a la planta. Si bien no se hizo lo suficiente para evaluar el impacto del programa de control biológico contra P. rapae en todas las localidades, estos datos indican una reducción significativa de la  plaga, al menos de C. rubecula en Nueva Zelanda.
Una característica importante de este proyecto de control biológico en América del Norte, Australia y Nueva Zelanda es que dos especies de parasitoides de larvas fueron liberadas y que podían competir fuertemente entre sí. Puesto que todas las introducciones de parasitoides implican algún riesgo potencial para las especies no objetivo, es importante poder predecir cuál del conjunto de especies de enemigos naturales candidatas a introducir, podría ser el agente principal. Para el proyecto de P. rapae, los datos de campo muestran claramente que el establecimiento de C. rubecula causó una disminución en la densidad de C. glomerata. Esto se detectó donde se llevaron a cabo estudios cuidadosos incluyendo Oregon, Washington, Massachusetts y Nueva Zelanda. En nueva Zelanda, en parcelas sin C. rubecula, el parasitismo por C. glomerta fue de 10-60%, pero declinó a menos de 10% cuando estuvo presente C. rubecula. En Massachussets, la densidad de masas de cocones de C. glomerata después de la liberación de C. rubecula disminuyó en 81%, con solamente 3% de plantas de acelga en una parcela con cocones de C. glomerata, comparado con 16% de plantas con C. glomerata en la misma parcela dos años antes de la liberación de C. rubecula. Los estudios de laboratorio predicen este resultado, ya que el primer estadio de C.rubecula tiene mandíbulas mientras que las de C. glomerata no las tienen. Esto permite a C. rubecula matar a las larvas, por lo que es un competidor intrínsecamente superior. Que C. rubecula pueda suprimir a C. glomerata es información que podría haberse utilizada para seleccionar a C. rubecula como la primera opción para ser introducida. Estos resultados también tienen implicaciones para la conservación de mariposas no sujetas a control debido a que C. glomerata parece tener efectos indeseables en algunos pieridos no blanco, lo que no sucede con C. rubecula. La introducción de C. rubecula es por lo tanto benéfica no solo porque es más efectiva en la supresión de la plaga sino también porque reduce el daño a especies no sujetas a control.
Impacto en mariposas no sujetas a control

La segunda pregunta importante es acerca de si este proyecto causó daños en mariposas nativas. Al menos dos de las cuatro especies de parasitoides introducidas se encontraron atacando a mariposas nativas. P. puparum en Nueva Zelanda ataca a la mariposa nativa admiral roja Bassaris gonerilla, y C. glomerata parasita a subespecies de Pieris napi en California y Nueva Inglaterra (Estados Unidos). En Massachusetts, C. glomerata prefiere atacar especies nativas de P. napi oleracea en lugar de P. rapae por una proporción de cinco a uno.

1 comentario:

  1. Cotesia. glomerata, y C. rubecula no son parasitoides solitarios, son gregarios según lo que investigué y los imágenes que observé.

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